La moda se hace terapia en Navidad

Cristina Pérez lleva seis años proponiendo unas sesiones fotográficas especiales de Navidad en las que la moda va unida a la reivindicación, a una llamada de atención sobre la realidad de mujeres fuera de la pasarela.

UN REPORTAJE DE ARANTXA LOPETEGI. FOTOGRAFÍA ESTI VEINTEMILLAS – Lunes, 16 de Diciembre de 2019 – Actualizado a las 06:03h

Cristina Pérez puso en marcha hace ya seis años una iniciativa que, además de conllevar una gran carga de trabajo, es fuente impagable de satisfacciones y de “aprendizaje personal”.

La iniciativa, que nació con el nombre de Modelos Reales, ha ido creciendo año tras año y cada Navidad tiene como colofón una sesión fotográfica muy especial. Este año, con la colaboración de AECC, las modelos son mujeres que han superado un cáncer de mama o todavía se hallan inmersas en la pelea por superarlo o, cuanto menos, controlarlo.

Para estas mujeres, participar en el especial de Navidad de Modelos Reales es una experiencia gratificante que, por unas horas, les aleja de sus preocupaciones. Tras pasar unas horas en maquillaje y peluquería, y ya vestidas con los modelos de fiesta que este año han aportado las diseñadoras guipuzcoanas Yolanda Torres, Sorika Couture, Inge Zubeldia, Soia e Inma Gómez, posaron para un reportaje fotográfico que tiene como colofón la imagen de grupo con la que Cristina Pérez felicita las navidades a todas sus seguidoras en las redes, a su familia dePresumidas by Kris.

Ocho han sido las modelos que este años se han puesto en las sabias y cuidadosas manos de Cris Pérez, que vive esta jornada del 15 de diciembre con especial ilusión, aunque con el lógico cansancio que conlleva los meses de preparación.

Y es que lo que empezó con voluntad de mostrar que hay moda para todo tipo de mujeres, sea cual sea su cuerpo o su edad, se ha convertido en una ventana abierta a la reivindicación y la concienciación.

En esta ocasión se quiere dar visibilidad a esas mujeres que luchan contra el cáncer sin desaliento. Pero en años anteriores a esa ventana se asomaron mujeres de Elkartu, Federación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Gipuzkoa;de la fundación Why Not, que trabaja en la mejora de la calidad de vida de las personas con enfermedades mentales y sus familias;o de Atzegi, asociación guipuzcoana en favor de las personas con discapacidad intelectual.

Todas las mujeres que han tomado parte en esta propuesta, asegura Cristina Pérez, lo han vivido con entusiasmo, un entusiasmo redoblado porque el mundo de la moda acostumbra a no acordarse de ellas.

Todas estas mujeres aportan una gran dosis de afán de superación a una sesión cuyo resultado Presumidas by Kris da a conocer en vísperas de la Navidad, desvelando su especial tarjeta de felicitación.

En este viaje cuenta Cristina Pérez con cada vez un mayor número de compañeros que de forma altruista ceden su tiempo y buen hacer como son la peluquería Traxx Glambrown Studio, Néstor Ardanaz, Mikel Martínez, Sonia Rodríguez e Izaskun Gardey, que fueron quienes se encargaron de maquillar, peinar y fotografiar a unas modelos tan nerviosas como felices.

Cuenta Pérez que en años anteriores era ella misma, con alguna ayuda externa, la que se encargaba de preparar el lunch que sirve de colofón para este día tan especial. Ejemplo de que Modelos Reales no ha parado de crecer es que ya cuenta con la colaboración de Sharma Catering Gourmet y de Pienso en Dulce.

La propia Pérez realiza este esfuerzo sin búsqueda de beneficios y dedica a este fin “horas y horas de trabajo” aunque, reconoce, no le vendría mal contar con el apoyo de nuevos patrocinadores.

Este año ha tenido muy claro que la causa sobre la que quería poner el foco es la del cáncer de mama, que le ha tocado de cerca. “El objetivo es regalar a estas mujeres un día inolvidable. Pero la verdad es que ellas me lo regalan a mí. Me han llegado a decir que soy su hada madrina”, asegura el alma de Presumidas by Kris. Desde luego que logra construir un día de ensueño y así lo corrobora Fely de Castro, una de las modelos de este año.

Fely de Castro ha pasado unos días estupendos que, a buen seguro, le ayudarán a enfrentarse con más ánimo a una nueva cita con el quirófano, que le espera en enero. Cuando AECC les hizo llegar la invitación de Cristina Pérez, esta luchadora, que también es voluntaria de la asociación, no lo dudó. “Me apunté la primera, no les dejé ni terminar de hablar”, asegura.

UNA FORMA DE DESCONECTARLa cita de ayer fue la guinda de una semana de la que Fely ha disfrutado mucho, una semana de pruebas y de nervios. “Ha sido una semana intensa, de traca”, añade de Castro, que asegura que ha vivido esta experiencia “ilusionada”. “Llevo 16 años peleando con esta enfermedad y sentirme princesa por un día se agradece. Lo he vivido con muchísima ilusión y me va a dar pena que pase”, afirma.

Los días previos le han servido para alejar la mente de las preocupaciones que le acechan. “He estado con gente con la que no estoy habitualmente, cambias de ambiente y desconectas”, subraya.

Para Cristina Pérez solo tiene palabras de cariño. “Es un encanto de persona, que nos ha mimado. Si haces algo que te hace tanta ilusión y además con una persona que te trata tan bien, que voy a decir, pues que estoy encantada de la vida. Por mí, así todos los días”, afirma entre risas.

Con las compañeras la experiencia en común vivida ha sido también inolvidable y todas han participado en la iniciativa con idéntica ilusión. “Estamos todas como niñas con zapatos nuevos, encantadas”, dice.

“Nunca me hubiera imaginado que algo así me iba a pasar. El vestido es precioso y, como me dijo en broma Cris, he pasado de macarra a emperatriz. Para una vez que lo hago hay que aprovechar”, bromea de Castro. “Me han dejado las navidades en paz y aunque esté a puertas del quirófano he podido disfrutar de la experiencia a tope”, abunda.

Inés Algorta es la única excepción entre las modelos, ya que no sufre de cáncer de mama. El suyo es uno de esos cánceres extraños, del que se desconocen muchas cosas. Empezó cerca de la vesícula y se hizo paso hacia otros órganos. Con 43 años, Inés Algorta ha vivido un periplo vital terriblemente duro. Estos días, reconoce, juntarse con otras mujeres que llevan plantando cara a la enfermedad durante muchos años le ha ayudado. “En la calle, nadie sabe quienes somos las enfermas y quienes las sanas. Estos días he compartido espacio con mujeres luchadoras que quieren vivir, aunque sepan que su pronóstico no es bueno”.

Inés Algorta ha llegado a la cita de Cristina Pérez por una vía diferente. Su psicóloga oncológica, de la AECC, fue quien se dirigió a Pérez para decirle que debía de contar con ella, por su vínculo con la moda.

Y es que a esta madre de dos niños de corta edad, siempre le ha gustado la moda. Tanto es así, que en sus ratos libres se dedicaba al asesoramiento de imagen. Llegó la enfermedad: “El médico me dijo: o tienes piedras o cáncer”. Fue esto último. En su cuerpo las huellas son grandes, se echa la mano al costado cada poco por las molestias. En el rostro de esta guapa mujer, las ganas de vivir son más que patentes.

“La moda siempre me ha interesado. Ya no sigo con mi blog, pero me he dado cuenta de lo importante que es la imagen para mí y mi entorno. Mi madre si me ve baja me dice: ¡Inés, píntate los labios! Y lo hago. A mi familia les ayuda verme guapa y a mí también”. Es más. Para ella cuidar su imagen es casi terapéutico. Tiene que estar en tratamiento cada cierto tiempo y volver a la cama. Su pelea a veces le agota. Pero cuando pasa por buenos momentos, se echa el mundo por montera y se dice “¡a vivir!”.

Y siempre que puede sale a la calle como a la pasarela. Porque no puede olvidar unas palabras de su hijo: “Ama, ze guapa zaude. Sendatu zera!” (Ama, qué guapa estás. ¡Te has curado!).

Estas luchadoras fueron ayer protagonistas de una jornada especial. Lo subrayaba Algorta. “Es mucho más que vernos guapas. Mucho más. Hay que agradecer el trabajo de Cris”.

La de ayer fue una jornada extenuante a la par que alegre que empezó a las 10.30 horas, cuando las modelos comenzaron a llegar al Hotel de Londres de Donostia, donde todo estaba dispuesto para la sesión de maquillaje y peluquería que fue parte de ese proceso de transformación efímero pero intenso.

 

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